La ciudadela de Carcassonne

La ciudadela de Carcassonne es un impresionante conjunto arquitectónico francés encuadrado en la región de Languedoc-Rosellón, aproximadamente a medio camino entre Perpignan y Toulouse. Fue restaurada en el siglo XIX y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1997. Corre una leyenda acerca de una princesa sarracena que se remonta a los tiempos de la ocupación musulmana y del emperador Carlomagno a principios del siglo VIII. Tras ser ocupada por fuerzas musulmanas Carcaso (así se llamaba entonces) se dispuso a afrontar el asedio del ejército de Carlomagno. Al frente de los caballeros que defendían la ciudad se encontraba la dama Carcas. Durante el sexto año del sitio, las provisiones de alimentos y agua comenzaron a escasear y Carcas ordenó entonces realizar un inventario de los recursos disponibles. La población le presentó como únicos víveres un cerdo y un saco de trigo y la dama ideó una estratagema consistente en que se cebara el animal con todo el trigo contenido en el saco y a continuación se lanzara al pie de las murallas desde la torre más alta de la ciudadela. La reacción de Carlomagno fue la de interpretar que los habitantes disponían de víveres suficientes por lo que, cayendo en el engaño y considerando inútil el ataque, dispusieron la retirada poniendo fin al asedio. A la vista del ejército imperial en retirada, Carcas ordenó que se hicieran sonar todas las campanas de la ciudad y fue en ese momento que uno de los hombres de Carlomagno exclamó: "¡Carcas sona!"

Al margen de leyendas e historias fantásticas, es un lugar lleno de encanto que merece ser visitado.






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