Hoy he escuchado... "Concierto para violín y orquesta en Mi menor. Op. 64"

El concierto para violín de Mendelssohn es una de las obras cumbre compuestas para este instrumento. Joseph Joachim, el virtuoso violinista y amigo que ayudó a Brahms con los pasajes difíciles de su concierto para violín, dijo en una ocasión algo así como: “los alemanes tienen cuatro conciertos. El más grande es el de Beethoven. Le sigue el de Brahms, por serio. El de Bruch es el más encantador, pero el de Mendelssohn, ¡ay el de Mendelssohn!.. es el preferido de todos”. Yo coincido bastante con esta opinión y no solo en lo que concierne a los conciertos alemanes, sino a todos en general. Por ello no me queda más remedio que ampliar mi lista a seis con otros dos, para así dejar cerrado mi top de los grandes: El del finlandés Sibelius y el del ruso Chaikovsky.

Breves apuntes.


Felix Mendelssohn nació en la ciudad alemana de Hamburgo, un 3 de febrero de 1809. Fue uno de esos grandes genios de la música clásica a los que la muerte sorprendió muy joven. Shubert murió con 31 años, Mozart con 35 y Mendelssohn con 38. Cuesta poco imaginar adonde hubiesen llegado de haber tenido una vida más longeva. Pero la vida de Mendelssohn, a pesar de ser corta, fue totalmente diferente a la de los otros dos grandes. Provenía de una familia adinerada y culta y logró una posición cómoda en vida, al contrario que sus holómogos, que siempre tuvieron problemas económicos.

La obra.

Mendelssohn compuso su concierto para violín para el violinista y amigo de la orquesta Gewandhaus, Ferdinand David, quien lo asesoró en los pasajes complicados. Hoy en día está considerado como uno de los grandes del repertorio. Como innovación frente a otros conciertos cabe destacar la introducción, de la que se encargaba normalmente la orquesta, uniéndose con posterioridad el instrumentista, pero que en este caso inicia el solista con una melodía muy lírica. También cabe destacar la ausencia de pausas entre movimientos, para evitar así los aplausos. Esto marcaría un antes y un después en las audiciones, manteniéndose esta costumbre en la actualidad.

Versiones que poseo.

La grabación de Menuhin paga excesivo peaje por el año de grabación (1958). Hay grabaciones de los años 50' muy dignas, pero esta no es una de ellas. Chillona por momentos, con un violín registrado tal vez, muy cerca, hace patentes cantidad de sonidos no deseables (arco). La dirección de la orquesta no parece ser tampoco la más adecuada. Menuhin está en su papel, pero a mi entender, no logra su objetivo: salvar la grabación.

La de Vengerov es más redonda, más en el papel que posiblemente le hubiese gustado al compositor de poder escucharla. Es, este, un violinista al que le viene al pelo el repertorio romántico y se nota que está en su salsa. Su violín, nostálgico y romántico, redondea una más que notable actuación de la orquesta de la Gewandhaus dirigida por Kurt Masur.

La interpretación de Anne-Sophie Mutter (Karajan-OFB. 1981) es la más apasionada de todas las que tengo. No me canso de decirlo: Sus versiones siempre van a estar entre las de arriba por ser una instrumentista muy lírica y expresiva. En sonido está un poco lejos de la de Vengerov, pero a años luz de la de Menuhin.

Con la Sinfónica de Boston y Heifetz (Munch a la batuta) asisto a una demostración de dominio absoluto sobre el instrumento, pero soy incapaz de emocionarme como con otras versiones. Parece que Heifetz tiene prisa por acabar (el 1º movimiento va a un ritmo vertiginoso), por recoger su instrumento e irse para casa. Tengo la impresión de que lo que le interesa es decir a todo el mundo “mirad lo que soy capaz de hacer con esto en las manos” Lo siento, pero yo de la música espero algo más. El sonido, dada la época de grabación (1959) está bien.

Disfrutad aquí del 1º movimiento "Allegro molto appassionato"








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