Hoy he escuchado... "Concierto para violín en Re menor, de Jean Sibelius"

El Concierto para violín en Re menor de Jean Sibelius se ha consolidado en el repertorio estándar de este instrumento. Suele ser programado como compañero de otras grandes páginas nacidas en el siglo del Romanticismo, aunque cronológicamente haya aparecido después (1903/1904), constituyéndose en uno de los grandes conciertos del siglo XX. Sin embargo, esta obra maestra necesitó tiempo y una revisión para conquistar la fortuna, que le fue muy esquiva el día de su estreno en Helsinki.

En 1905 Richard Strauss y la Filarmónica de Berlín ofrecieron el estreno de la versión revisada por el autor, quien suprimió numerosos pasajes, concentrando las ideas y en general mejorando la obra. Las dificultades técnicas que entraña son célebres, pero a diferencia de otros grandes compositores, Sibelius conocía personalmente las posibilidades del violín —alguna vez pretendió la carrera de virtuoso— y no necesitó un “consultor técnico” como Brahms, Beethoven o Mendelssohn.

Mientras la versión definitiva se asentaba, la familia Sibelius mantuvo en su poder el manuscrito con la versión de 1903 (vetada por el compositor). En 1990 permitió que se la volviera a interpretar y a grabar. (Extraído de Quinoff, bitacora de un melómano).

En lo que concierne al concierto en sí mismo deciros que esta que recomiendo es sin duda la versión más romántica, dulce y contemplativa, aunque a la vez la menos dramática. El violín de Ferras es delicado y sensible, en ocasiones hasta casi demasiado, aunque no me canso de escucharlo. Karajan trata de extraer los brebajes más exquisitos a la partitura, melodías con legati continuos y orquesta bien equilibrada con el solista. Esta grabación es todo una referencia, quizá porque tanto Ferras como Karajan amaban la pieza, lo que desde luego se hace evidente.


Hoy he escuchado... "Arie d'Opera"

La música barroca es una de mis debilidades y de vez en cuando me sumerjo en ella para hacer un pequeño paréntesis de otros estilos. Hoy me ha dado por escuchar a Vivaldi. Concretamente un cd de arias de sus operas más representativas: "Arie d'Opera" se llama.

Es un trabajo del director Federico María Sardelli, dirigiendo a la agrupación Modo Antiquo para el sello Naïve, que cuenta con el concurso de una de mis debilidades: Sandrine Piau y de la no menos impresionante Ann Hallenberg, una mezzo en la que no me había fijado bien y que canta exquisitamente. La única pega que le pongo a este trabajo es el concurso del tenor Paul Agnew, el cual, no sé si es que el repertorio barroco no le va o es que no está a la altura. De todas formas, interviene muy poco. La grabación es también muy buena, como acostumbra a ser en este sello.

En resumen, un trabajo para variar de repertorio y todo un disfrute para los sentidos.

Hoy he escuchado... "Max Bruch. Concierto nº 1 para violín y orquesta en Sol menor. Op. 26.

Breves apuntes del compositor.

Max Christian Friedrich Bruch nació un 6 de enero de 1838 en Colonia, Alemania, en lo que era por aquel entonces el reino de Prusia. Desempeñó diversos cargos entre los que destacan la dirección de la Philharmonic Society de Liverpool y de la Meisterschule de la Akad der Künste, de Berlín. Aunque cultivó todos los géneros, su fama se vertebra hoy sobre una única obra: El concierto para violín nº 1, del que estamos a tratar, una de las páginas favoritas de los intérpretes de este instrumento. Compuesto en 1867, su autor intentó infructuosamente repetir el éxito de esta partitura durante todo el resto de su carrera, pero, a pesar de haber compuesto otros dos conciertos para este instrumento, tres operas, tres sinfonías y otras obras menores, todas quedaron eclipsadas por la excelencia de este concierto.

La partitura es fiel al momento en el que fue creada: En pleno romanticismo tardío, aunque no se vislumbran en la obra vestigios de lo que a la postre sería el postromanticismo. Tiene tres movimientos, Un allegro moderato, un adagio y un Allegro enérgico. Me gustan los tres pero de una manera especial el 2º, que está impregnado de un lirismo y de una belleza sobrecogedora, siendo, tal vez -y esto es una apreciación mía- una de las páginas más bellas jamás escritas para este instrumento. Yo lo comparo en ligereza y belleza al de Mendelssohn, pero sin llegar a tener el peso específico y la seriedad de los de Beethoven y Brahms.

El 3º movimiento es una marcha triunfal y una concesión al virtuosismo. Bruch se lo dedicó a Joseph Joachim, insigne violinista de la época, que bajo la batuta de Karl Reinthaler, sería quien lo estrenase un 7 de enero de 1868.

Bueno, no me quiero extender más, porque de lo que se trata es de centrarse en el concierto, en ir directamente al ojo del huracán. Sólo deciros que si queréis hacer una selección de los mejores conciertos para violín éste tiene que estar en ella sí o sí.

La obra.

La que aparece arriba es una de las versiones que tengo. Maxim Vengerov, con la Gewandhausorchester de Leipzig, dirigida por Kurt Masur. Una excelente versión, aunque hay más. Escuchadlo todo si podéis, que no tiene desperdicio.

Hoy he escuchado... "Nueva Antología"

Se echa en falta un poco de música de la nuestra, por lo que esta recomendación voy a dedicarla a uno de nuestros mejores intérpretes: Paco de Lucía. Todo un virtuoso y un músico como la copa de un pino, flamante Principe de asturias de las Artes 2004.

Su música es universal, una mezcla de raíces hispanas, sudamericanas (bossa nova) y jazzísticas, fruto de sus muchas colaboraciones con gente de diversos estilos. Paco de Lucía se ha venido haciendo a sí mismo desde que en aquel 1973 reventará las listas con su "entre dos aguas". Desde entonces, ha llovido mucho, pero ha seguido un camino no siempre recto y con no pocos obstáculos para colocar al flamenco donde siempre debió estar, donde se merece: En lo más alto.

Esta antología recoge lo mejor de su variado repertorio. Música en estado puro, de una frescura e inspiración altísimas. Y para muestra de la universalidad de su arte, una incursión en otro estilo que también domina a la perfección: El Concierto de Aranjuez.

Hoy he escuchado... "Concierto"

"Concierto" es el título de uno de mis discos de jazz preferidos, disco perteneciente al sello CTI y grabado en los estudios RVG de New Jersey, en abril de 1979. El plantel de músicos intervinientes es el siguiente: Jim Hall (guitarra); Chet Baker (trompeta); Paul Desmond (saxo alto); Roland Hanna (piano); Ron Carter (contrabajo) y Steve Gadd (batería).

Cara A: 1. You’d be so nice to come home to. 2. Two’s blues. 3. The answer is yes Cara B: Concierto de Aranjuez.

Empieza la cara B –el concierto de Aranjuez y que ocupa su totalidad- con una disección del motivo principal y de sus distintas partes por los músicos intervinientes. Jim Hall abre con la introducción en el tema principal. Le sigue Chet Baker, que lo retoma. Las intervenciones y diálogos se suceden alternativamente entre los músicos hasta que Jim Hall modula para canalizar el tema hacia el ritmo característico que no se abandonará ya en los casi veinte minutos que dura la obra.

Mientras Carter, Hanna y Gadd marcan el ritmo, las intervenciones de Hall, Desmond y Baker van desgranando y exprimiendo la obra hasta dejarla completamente desnuda. Me pregunto qué habrá pensado el maestro Rodrígo si alguna vez tuvo la oportunidad de escuchar esta joya plena de lirismo, sensibilidad y sentimientos. El nivel de los músicos en estos intercambios es altísimo, pero me llaman poderosamente la atención las intervenciones de Chet Baker, que en cierto sentido nos dejan entrever, por su profundidad emotiva y como si de un cristal transparente se tratase, lo difícil y tortuosa que fue su existencia.

Melodiosa, profunda y delicada es la intervención de Roland Hanna, al más puro estilo clásico y plena de romanticismo. A la altura de sus compañeros de grabación.

De la cara A decir que está en un gran nivel y en la misma línea aunque, le faltan esa emoción y ese interés propias de una gran obra.

Cinco leyendas del jazz reunidas en este estupendo, emotivo e irrepetible trabajo.

Gracias, señores, -me digo- por este estupendo legado. Gracias, Sr. Hall por haber reunido en esta grandiosa obra a un plantel de músicos dignos del más grande de los reconocimientos. Si de mí dependiera sustituiría las cabezas de los presidentes Washington, Jefferson, Roosvelt y Lincoln, esculpidas en las Montañas Negras del monte Rushmore (Dakota del Sur) por sus venerables efigies. Que lo disfrutéis.

Hoy he escuchado... "A bossa dos Cariocas"

Siguiendo con la música brasileña -de la cual nunca me canso- os traigo otro trabajo estelar de los años 60'. Se trata del álbum "A Bossa dos Cariocas", que vio la luz en el año 1963, después de una laboriosa preparación de varios años de ensayo.

Os Cariocas es un grupo formado en Rio de Janeiro en el año 1942 que hizo escuela en el arte de cantar música popular mezclando polifonia y efectos rítmicos. Iniciaron su particular estilo intentando llevar a su música los estilos de grupos vocales norteamericanos que por aquel entonces sembraban el mercado discográfico mundial. Quisieron reinventar la bossa nova y a fe mía que lo lograron.

Veréis, en esta pequeña muestra, la complejidad de sus armonías y la compenetración que les dio el hecho de haber cantado en la radio a diario durante veinte años.

Hoy he escuchado... "Variaciones Golberg, de Johann Sebastian Bach"

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Hoy he escuchado... "Skol"

En contadas ocasiones se juntan músicos de máximo nivel para grabar juntos. Y en más contadas ocasiones todavía esas grabaciones resultantes son antológicas. Bien, os propongo escuchar este "Skol", un trabajo de músicos de la talla de Oscar Peterson, Stephane Grapelli, Joe Pass, etc., por citar algunos, que resulta absolutamente delicioso.

La grabación "en vivo" no hace más que añadir calor y ambiente a unos músicos tremendamente inspirados; inspiración, por otra parte, de la que estos artistas estuvieron siempre sobrados. Un disco encantador y muy recomendable incluso para los menos introducidos en el jazz. Disfrutad de esta "Makin' Whoopee".



Hoy he escuchado... "Concierto para violín y orquesta en Mi menor. Op. 64"

El concierto para violín de Mendelssohn es una de las obras cumbre compuestas para este instrumento. Joseph Joachim, el virtuoso violinista y amigo que ayudó a Brahms con los pasajes difíciles de su concierto para violín, dijo en una ocasión algo así como: “los alemanes tienen cuatro conciertos. El más grande es el de Beethoven. Le sigue el de Brahms, por serio. El de Bruch es el más encantador, pero el de Mendelssohn, ¡ay el de Mendelssohn!.. es el preferido de todos”. Yo coincido bastante con esta opinión y no solo en lo que concierne a los conciertos alemanes, sino a todos en general. Por ello no me queda más remedio que ampliar mi lista a seis con otros dos, para así dejar cerrado mi top de los grandes: El del finlandés Sibelius y el del ruso Chaikovsky.

Breves apuntes.


Felix Mendelssohn nació en la ciudad alemana de Hamburgo, un 3 de febrero de 1809. Fue uno de esos grandes genios de la música clásica a los que la muerte sorprendió muy joven. Shubert murió con 31 años, Mozart con 35 y Mendelssohn con 38. Cuesta poco imaginar adonde hubiesen llegado de haber tenido una vida más longeva. Pero la vida de Mendelssohn, a pesar de ser corta, fue totalmente diferente a la de los otros dos grandes. Provenía de una familia adinerada y culta y logró una posición cómoda en vida, al contrario que sus holómogos, que siempre tuvieron problemas económicos.

La obra.

Mendelssohn compuso su concierto para violín para el violinista y amigo de la orquesta Gewandhaus, Ferdinand David, quien lo asesoró en los pasajes complicados. Hoy en día está considerado como uno de los grandes del repertorio. Como innovación frente a otros conciertos cabe destacar la introducción, de la que se encargaba normalmente la orquesta, uniéndose con posterioridad el instrumentista, pero que en este caso inicia el solista con una melodía muy lírica. También cabe destacar la ausencia de pausas entre movimientos, para evitar así los aplausos. Esto marcaría un antes y un después en las audiciones, manteniéndose esta costumbre en la actualidad.

Versiones que poseo.

La grabación de Menuhin paga excesivo peaje por el año de grabación (1958). Hay grabaciones de los años 50' muy dignas, pero esta no es una de ellas. Chillona por momentos, con un violín registrado tal vez, muy cerca, hace patentes cantidad de sonidos no deseables (arco). La dirección de la orquesta no parece ser tampoco la más adecuada. Menuhin está en su papel, pero a mi entender, no logra su objetivo: salvar la grabación.

La de Vengerov es más redonda, más en el papel que posiblemente le hubiese gustado al compositor de poder escucharla. Es, este, un violinista al que le viene al pelo el repertorio romántico y se nota que está en su salsa. Su violín, nostálgico y romántico, redondea una más que notable actuación de la orquesta de la Gewandhaus dirigida por Kurt Masur.

La interpretación de Anne-Sophie Mutter (Karajan-OFB. 1981) es la más apasionada de todas las que tengo. No me canso de decirlo: Sus versiones siempre van a estar entre las de arriba por ser una instrumentista muy lírica y expresiva. En sonido está un poco lejos de la de Vengerov, pero a años luz de la de Menuhin.

Con la Sinfónica de Boston y Heifetz (Munch a la batuta) asisto a una demostración de dominio absoluto sobre el instrumento, pero soy incapaz de emocionarme como con otras versiones. Parece que Heifetz tiene prisa por acabar (el 1º movimiento va a un ritmo vertiginoso), por recoger su instrumento e irse para casa. Tengo la impresión de que lo que le interesa es decir a todo el mundo “mirad lo que soy capaz de hacer con esto en las manos” Lo siento, pero yo de la música espero algo más. El sonido, dada la época de grabación (1959) está bien.

Disfrutad aquí del 1º movimiento "Allegro molto appassionato"



Hoy he escuchado... "Silence and I"

Pocas veces he tenido el placer de escuchar un tema tan completo y tan rico en matices como el del objeto de esta revisión. Un corte del álbum "Eye In The Sky" del grupo Alan Parsons Project que empieza con una bella introducción de piano y al que se le une acto seguido el oboe, con una corta pero emotiva melodía. No sé si os pasa lo mismo, pero a mí, el oboe, con ese timbre tan particular, es que me pone.

La voz de Eric Woolfson empieza por abordar los primeros compases, acompañada por golpes efectivos de cuerda baja. Woolson no tiene una gran voz, pero no cabe la menor duda de que esa poquita que tiene la sabe emplear, llega. Tiene un estilo muy lineal, sin florituras ni vibratos, pero canta con sentimiento, con el corazón, y eso gusta. Fijaos ahora en cómo el oboe enlaza los siguientes dieciséis compases ¡Qué poético! Los siguientes transcurren de manera parecida pero, nada más acabar, un contrapunto muy melódico -donde la orquesta suena a gloria- nos introduce de manera brusca en una nueva secuencia. A mi me recuerda en la orquestación a algún corte de Jesucristo Superstar, de Lloyd Webber. Pero estos compases jocosos no son más que un espejismo porque las trompas nos meten en otra nueva variación, aunque conservando el ritmo movido. Vuelven las síncopas y las trompas entran por segunda vez para dar paso a lo que a mi me parece uno de los clímax del tema (porque tiene varios): el rift de guitarra de Ian Bairson (genial, como todo lo que hace este señor). Vuelve a decaer en el ritmo para dar entrada a una nueva sucesión de compases cantados por Wooflson y se va enriqueciendo con nuevos acompañamientos de cuerda, contrapuntos y variaciones, discurriendo hacia el final dentro de un marcado sinfonismo, donde vuelve a sobresalir la guitarra de Bairson. Lo que realmente me encanta de este tema es, aparte de su belleza, los exquisitos arreglos de Andrew Powell.

Hoy he escuchado... "Flamingo"

Ayer tenía el día romántico y quería escuchar algo especial. Me puse a recorrer filas y filas de cd's desechando, por inadecuado, todo aquello que salía de las estanterías. La sombra del día tonto, del día ese en que no eres capaz de elegir nada que te apetezca escuchar dio vueltas sobre mi cabeza, hasta que llegué a la "p". Podría haberme detenido en la "b" o en la "f", o si me apuráis, en la "m". Pero fue en la "p", en el lugar que ocupa Michel Petrucciani en mi colección con un buen número de discos. Petrucciani es un músico con el que disfruto mucho y que me produce horas y horas de buenas escuchas. Desde que leí su nombre en el lomo de uno de los cd's ya no tuve dudas: "Flamingo" fue mi elección. Flamingo es un trabajo en el que Petrucciani se hace acompañar por un monstruo del jazz: Stéphane Grappelli. No sé si habéis tenido oportunidad de escucharlo, pero os digo que en este trabajo está incomensurable. Es un músico de una creatividad y una musicalidad extraordinarias y con una facilidad para el fraseo fuera de lo común. Al escucharlo entra uno en un estado de deleite dificilmente alcanzable en la mayoría de las escuchas. Disfrutadlo.

Hoy he escuchado... "Vinicius de Moraes en La Fusa"

Que la bossa nova es uno de los géneros que más me gusta escuchar no es un secreto, pues ya he recomendado algún que otro trabajo de este estilo musical. El que hoy propongo es un disco mágico entre los míticos. Se trata de una grabación hecha en el café concierto "La Fusa", de Buenos Aires, allá por el año 1970. Se juntan en esta grabación nada menos que el propio Vinicius, el guitarrista Toquinho, Mario “Mojarra” Fernández, al Contrabajo, Enrique “Zurdo” Roizner, a la batería y las exquisitas cantantes María Creuza y María Bethania. Es una música resuelta con una gran maestría, llena de frescura e improvisación. Una delicia, vamos. Toquinho, Enrique y Mario logran una gran compenetración y crean un lecho armonioso en el que las voces de las dos Marías lucen en todo su esplendor. Un disco irrepetible.

Hoy he escuchado... "Concierto para violín y orquesta en Re mayor". Op. 77. Johannes Brahms

El concierto para violín en Re mayor, Op. 77, fue compuesto por Brahms en el año 1878. La obra es una sucesión constante de melodías y emociones, que completan un todo difícilmente superable. En cada rincón hay algo nuevo que descubrir. Dura poco más de media hora y está dividido en tres movimientos. Deciros que no sé si es el más completo, ni el más innovador, ni tan siquiera el más bello o el preferido de la crítica. Tan sólo sé que es mi concierto para violín favorito.[ Más ]

Hoy he escuchado... "Brasileirinho", de María Bethania

Bajo el enunciado de "Hoy he escuchado..." voy a ir recomendando diferentes obras musicales que escucho sobre la marcha, sin centrarme en un tipo o estilo determinado. Aquí lo que primará es, fundamentalmente, la calidad de la música en sí misma. Podrán aparecer referencias a discos clásicos, de jazz, bossa, rock, etnica, etc. Ningún estilo está descartado.[ Más ]